viernes, 1 de junio de 2012

DEJA DE FUMAR. NO ES UN CONSEJO. ES UNA ADVERTENCIA


   Ayer, 31 de Mayo, fue la fecha en el que la Organización Mundial de la Salud celebra desde 1987 el ‘Día Mundial sin Tabaco‘, destinado a recordar los grandes perjuicios que acarrea este problema para la sociedad, tanto para fumadores como para no fumadores. Un buen momento para proponernos dejar este vicio que, además de malo, supone un gasto extra del que bien podríamos prescindir.
PULMÓN SANO     VS      PULMÓN DE UN FUMADOR


Todo ello lo decimos siendo perfectamente conscientes de que no es fácil dejar de fumar, pero desde luego merece la pena intentarlo. Son muchos los beneficios para nuestra salud que empezaremos a notar desde el minuto uno y también lo notaremos en nuestro bolsillo, que el precio del tabaco no deja de darnos disgustos y de sumar gastos a nuestro presupuesto diario, semanal o del mes.

¿Por qué no aprovechar este día para intentarlo?
 ¡Mucho ánimo a todos desde aquí!

miércoles, 23 de mayo de 2012

La mejor forma de ahorrar en costes de impresión es no imprimir

Fuente: (http://www.tecnologiapyme.com)

  Parece que es una afirmación obvia. La mejor forma de ahorrar en costes de impresión es no imprimir. Sin embargo no es algo que se aplique en muchas empresas. Podemos buscar impresoras con un costes por página menor de las que tenemos, consumibles más económicos, etc. Pero si no organizamos nuestra empresa para tratar de evitar que se imprima de forma innecesaria no habremos conseguido nada.

  Y sin embargo las medidas que suelen tomar muchas empresas en este aspecto se reducen a incluir un aviso en el correo electrónico para que los empleados no impriman el mismo si no es imprescindible. En ocasiones van disfrazadas de conciencia ecológica para ahorrar papel y tala de árboles, pero no es tan habitual ver cómo se toman medidas efectivas en este sentido.
  Dos medidas que he visto implantadas y han resultado de gran utilidad han sido el cambio de impresoras locales por impresoras de red y el establecimiento de cuotas de impresión. 

  La primera de ellas puede parecer una tontería, pero el sólo hecho de tener que levantarse de su puesto de trabajo para ir a recoger la hoja que ha mandado imprimir hace que muchos usuarios dejen de imprimir muchas de las cosas que harían en local.

  La segunda medida es más drástica, pero muy efectiva. Consiste en establecer cuotas de impresión, de manera que una vez excedida la cuota no se puede imprimir más. Son más interesantes si se establecen por departamentos que por usuarios, ya que en ocasiones el informe X del departamento Y lo acaba imprimiendo un usuario concreto que quizás consumiría toda su cuota de hacerlo. 

  Sólo con estas dos acciones tenemos una manera de tener controlados los costes de impresión, que no van a pasar de X puesto que la cuota está fijada de antemano. Si ha esto le unimos una adecuada formación sobre políticas de impresión, qué documentos necesitamos imprimir, y qué documentos nos podemos ahorrar en cada organización habremos dado un gran paso adelante.


viernes, 11 de mayo de 2012

Qué poner en la última transparencia de tu presentación


fuente:http://elartedepresentar.com/2011/05/10/que-poner-en-la-ultima-transparencia-de-tu-presentacion/

 ¡Remata todas tus presentaciones con una gran conclusión!





  La inmensa mayoría de presentaciones terminan con una transparencia con un gigantesco “Gracias” o “¿Preguntas?” u algún otro mensaje irrelevante similar. Piénsalo bien: ¿qué aporta a tu presentación una transparencia semejante? ¿Quieres que esa transparencia sea la última imagen con la que se quede la audiencia? Además, si tras tu presentación se abre un turno de preguntas, es posible que esa transparencia quede en pantalla durante toda su duración. ¡Qué desperdicio! Estás desaprovechando ese espacio para cumplir uno de los objetivos fundamentales de tu presentación: ¡que recuerden tu mensaje!

  ¿Te preocupa que puedas parecer desagradecido? ¡No lo serás! Tú mismo debes decir “Gracias” con tus propias palabras acompañadas de un gesto afable. No hay ninguna necesidad de repetir esa palabra en una transparencia. Tampoco hay necesidad de una transparencia con un gigantesco signo de interrogación y no digamos ya usando clipart. El moderador de la sesión o tú mismo podéis abrir el turno de preguntas con “¿Quién se anima a hacer la primera pregunta?” o invitaciones similares, tal y como expliqué en los 21 trucos para salir airoso de la sesión de preguntas y respuestas. ¿Ponerlo en la transparencia? ¡Jamás!

   Los momentos finales de una experiencia determinan el recuerdo que conservaremos de la misma

  La audiencia se encuentra más receptiva al principio y final de la presentación, cuando su atención es máxima. En cuanto percibe que tu charla se acerca a su fin, vuelve a prestarte toda su atención. Por este motivo, la transparencia de conclusión es la más importante de toda tu presentación: resume tu mensaje principal y goza de máxima atención. Y por lo tanto, deberías esforzarte por que estuviera proyectada el máximo tiempo posible.

Cuando estás planificando una presentación, plantéate escribir en una sola frase, con sujeto, verbo y predicado, la idea fundamental que deseas transmitir, aquella que quieres que la audiencia se lleve a su casa. Deberás dejarla muy clara al inicio de tu charla, apoyarla con argumentos, evidencias y hechos a lo largo de la misma, y remacharla al final.

  Contempla la última transparencia como una oportunidad de oro para reforzar la transmisión del mensaje nuclear de tu presentación. Pon en ella esa frase que resume toda tu charla, con un mensaje cuidadosamente formulado. De esa manera, mientras tú aún permanezcas sobre el escenario respondiendo preguntas, la audiencia podrá releer y absorber tu conclusión.

  “Los momentos finales de una experiencia determinan el recuerdo que conservaremos de la misma” - Daniel Kahneman

  Debes ser recordado

  Aprovecha también para poner en esa última transparencia la dirección de tu página web o tu nick de Twitter u otro dato similar. La audiencia no suele prestar mucha atención mientras te presentan. Después de todo, aún no sabe cómo será tu charla. Claro que al terminar, si tu presentación los ha embelesado, entonces se preguntarán: ¿quién era éste? Si dejas en esa última transparencia un dato de contacto, le prestarán más atención que al principio.


 ¡Remata todas tus presentaciones con una gran conclusión!